Agradecer.

Tus rasgos felinos
presagiaban horas a fuego constante
mientras por la ventana
el acero y las formas
unían los espacios vacíos
entre lados dispares…
y las volutas de vainilla
escalaban en dirección curva
al cielo.

Tus ojos almendra eran elocuentes,
lo develaban en un discurso
silente,
mas como es usual
prefería pensar en la más reciente canción.

Agradecer, es la más noble acción.



Aylan P. Féliz.

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