Se encienden las luces.
Se asoman a las ventanas, se paran tras las cortinas.
Sus ojos se abren, como despertando a aquella escena.

El guerrero se acerca a la puerta del castillo, y con él, los rastros de todo lo que había llevado a aquél viaje. No se distingue ningún objeto en aquella sombra oscura que lleva detrás. Parecieran recuerdos. Pareciera todo un año de recuerdos. Levanta su mano y toca la puerta. Se escuchan murmullos, pasos y risas. El guerrero lleva ropa sucia y mojada. Se oculta tras un sombrero pero sonríe al escuchar aquellos cómplices detrás de la puerta. Sabe que con ellos vienen nuevas oportunidades.

Tras un rato(o mucho rato) se abre la puerta. Deja a un lado todo el equipaje, se ajusta el cinturón y decide dar el paso.


Feliz Año Nuevo

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